viernes, 2 de marzo de 2007

María Calvo Nodarse, prostituta


ya verás que tus locuras
fueron pompas de jabón
E.C., Tango


La narración de prostitutas lleva el riesgo de ser un ejercicio forzado y dudoso. Corre el albur también de ser por entero la celebración superflua de una actividad por su simple carácter indigno o escandaloso. El término además permite variaciones sutiles, como cualquier otro, y es en consecuencia problemático.
A María Calvo Nodarse le pertenecía, de ordinario, esta imprecisa profesión. Ejerció, en la definición simple, las artes del amor, que son muchas y variadas, a cambio de favores económicos, lucros o rentas. Canjeó su experiencia y sus favores por autos americanos, accesos a la fiesta del Gobernador, rentas mensuales o entradas de cine. En sus buenas épocas, cuando la carne era joven y sus ojos celestes y tropicales, se dijo que mantenía a más de doce amantes simultáneos, “abnegados de dinero, suplicantes de amor” (Revista Bohemia, 26 de Octubre 1958) que financiaban sus caprichos y antojos.
Se presentaba con dulzura y buenos modales. Imponía su voluntad por la belleza inédita y su destreza en el trato; quienes la frecuentaron en su casa de la calle Galiano, en el Malecón de La Habana, fueron sus cautivos y sus súbditos.
Un lúcido tratado sobre mujeres (Jorge Allen,1994) reconoce la potencia autoritaria que suscita el ejercicio de la belleza. Transcribo; «Es una fuerza mucho más irresistible que la del dinero o la prepotencia. Cualquiera puede despreciar a quien lo sojuzga mediante el soborno o el temor. Por el contrario uno no tiene más remedio que amar a quien le impone humillaciones en virtud de su encanto». Natural es la hipótesis de que María Calvo Nodarse conoció la calidad de sus armas y las utilizó en consecuencia.
Entre sus 15 y sus 42 años pasó de nada a lo siguiente: cuatro lujosas casas en La Habana, cinco caballos de reputada calidad, nueve automóviles en especial un Hispo-Suiza blanco y un convertible rojo de origen americano, y más de U$S 2.000 mensuales para sus gastos y los de su familia, entre joyas y pieles de número y valor incalculable.
Se observa, no fue estrictamente una prostituta sino una especie de Mata-Hari, sino contenta, conforme de sí misma. Y sin embargo, dos circunstancias la previnieron de la felicidad y la plenitud: se enamoró de un hombre y envejeció. La primera es el desquite de sus hombres, perpetrado indirectamente acaso por la astrología. La segunda es la sustancia del mundo, hecho de tiempo.
Fue en 1934, dicen, cuando sus ojos azules se volvieron grises y los amigos del pasado modularon excusas vagas cuando ella pedía ayuda económica o compartir el lecho. Con el tiempo se fue quedando sola y su destino adoptó los tonos tenues del recuerdo y la nostalgia, revelando su figura de pompa de jabón. De a poco fue que abandonó sus gustos frívolos y de a poco, para satisfacer sus necesidades, vendió primero las joyas, después las pieles, después los caballos y los autos y las mansiones.
Finalmente murió, un raro verano de 1977, en un cuarto alquilado.
Antes de todo esto, sin embargo, tomó la secreta decisión (quizás otros lo decidieron por ella) de ser inmortal. Un cubano de visita en Buenos Aires me contó mientras tomábamos un café en La Orquídea, que María Calvo Nodarse no se fue del todo: «su fantasma curvilíneo anda y desanda la ciudad, y a veces, negligentemente, tendida sobre una desgastada piel de armiño, dormita sobre el Malecón habanero. Pocos notan su presencia».
Sus virtudes fueron muchas, aunque algunas dudosas: fue la primera mujer en tener licencia de conducir en La Habana y llevó por apodo La Macorina. Su destino fue ese mote, y los confusos procedimientos que convierten a los hombres en leyendas y mitos.
Reproduzco, en su totalidad, la apoteosis metafórica de la mujer y los frutos, que en la voz de Chavela Vargas se vuelve inquietante y erótico:

Tus pies dejaban la estera
y se escapaba tu saya
buscando la guardarraya
que al ver tu talle tan fino
las cañas azucareras
se echaban por el camino
para que tú las molieras
como si fueras molino.

Tus senos, carne de anón,
tu boca una bendición
de guanábana madura,
y era tu fina cintura
la misma de aquel danzón
caliente de aquel danzón.

Después el amanecer
que de mis brazos te lleva,
y yo sin saber qué hacer
de aquel olor a mujer,
a mango y a caña nueva
con que me llenaste al son
caliente de aquel danzón.

Ponme la mano aquí, Macorina
ponme la mano aquí.
______
Imagen: La Macorina, Cundo Bermúdez, 1978

6 comentarios:

Anónimo dijo...

speechless! t zarpas escribiendo... no se como llegue, pero me dislumbraste con estos escritos, el d los amores imposibles... (te comento q va aplicado a los hombres perfectamente tambien) se desubica... q onda? estudias letras? y este de la prostutita es increible, tu estilo me hace acordar a algun escritor argentino, q todavia no logro deducir quien es, lo tengo en la punta d la lengua, pero bueno, ya me saldra.
simplemente te queria felicitar, segui escribiendo q la rompes!
suerte!
adios
azul (ace)

Anónimo dijo...

speechless! t zarpas escribiendo!
no se como llegue, pero valio la pena el boludeo x la web.
el texto de los amores imposibles (aplicable perfectamente a los hombres tbn) es espectacular... y este de la prostituta, la re imaginacion... q onda? seguis letras???
bueno simplemente te queria felicitar, segui escribiendo q la rompes!
suerte!
adios
azul (ace)

Anónimo dijo...

Cada día me sorprendes más compañero, mezcla rara de sociologo y escritor y tantas cosas...
Excelente, aunque quiza lo mio no sea un parametro de critica...
saludos!

Aldana Varela dijo...

Ud Kameyo, siempre empeñado a escribirle o cantarle cosas lindas a las mujeres, mientras que éstas, asi como los hombres, no viven más que para arruinarse unos a otros. No me extraña que lo permitan, sino que no se arruinen aún más.
En fin, ud es un rómantico,no me crea nada de lo que digo. Muy lindo su nuevo blog.
Le mando un beso grande

aldana

Anónimo dijo...

Kameyo, ud siempre escribiendole o cantandole cosas lindas a las mujeres, mientras éstas, así como los hombres, no viven más que para romperse el corazón los unos a los otros. No me extraña que lo permitan, sino que no se arruinen aún más.
En fin, ud es un rómantico, así que no crea nada de lo que digo.
Muy lindo su nuevo blog. Le mando un beso grande.

aldana

Kameyo dijo...

Che, nada que ver lo que dicen, pero muchísimas gracias. Me acariciaron el alma sin merecerlo.
Ah, y a Ace (azul): estudio sociología y te hago acordar a Borges, porque lo copio deliberadamente. jaja.